-¿Como llegue hasta aquí?-
He aquí la pregunta que ha estado aquejando mi conciencia ésta ultima semana.
A veces siento que el universo conspira en mi contra, ¿como si no?
Oh, como luché por no dejarme llevar por esta idea, esta calamidad, fruto de un caso crónico de diarrea mental.
No, no emitan juicio antes de tener un atisbo de lo que conforma mi delirante personalidad.
Verán, la rutina es la parte mas importante del día:
-Despertar. (cosa que no he dejado de hacer los últimos 21 años de mi vida)
-Pensar. aunque mas propiamente dicho, delirar (15 años y contando)
- Sonreír. De pequeño lo hacia para obtener cosas de la gente, ahora...Sigue siendo igual.
-elegir...
- Sonreír. De pequeño lo hacia para obtener cosas de la gente, ahora...Sigue siendo igual.
-elegir...
Es en este ultimo donde tengo problemas; Desde el el momento mismo de mi llegada al mundo se me ha pedido que elija. Se me ha establecido el peaje del universo: el libre albedrío.
Elige la vida. Elige un empleo. Elige una carrera. Elige una familia. Elige un televisor grande que te cagas. Elige lavadoras, coches, equipos de alta definición y abrelatas eléctricos. Elige buena salud, colesterol bajo y seguro dental. Elige hipoteca a interés fijo. Elige a tus amigos. Elige ropa deportiva y maletas a juego. Elige pagar a plazos un traje de marca en una amplia gama de tejidos. Elige despertar y preguntarte quién coño eres los domingos por la mañana. Elige sentarte en el sofá a ver reality shows que embotan la mente y aplastan el espíritu mientras llenas tu boca de asquerosa comida chatarra. Elige pudrirte de viejo en un asilo miserable, siendo una carga para los jóvenes egoístas y hechos polvo que has engendrado para reemplazarte. Elige tu futuro. Elige la vida…
¿pero por qué iba yo a querer hacer algo así? Yo elegí no elegir la vida, elegí otra cosa.
¿Y las razones? No hay razones.
¿Quién necesita razones cuando se tiene una rutina?
Me niego a aceptar las condiciones que me impone la sociedad, la razón...El mundo.
Elige la vida. Elige un empleo. Elige una carrera. Elige una familia. Elige un televisor grande que te cagas. Elige lavadoras, coches, equipos de alta definición y abrelatas eléctricos. Elige buena salud, colesterol bajo y seguro dental. Elige hipoteca a interés fijo. Elige a tus amigos. Elige ropa deportiva y maletas a juego. Elige pagar a plazos un traje de marca en una amplia gama de tejidos. Elige despertar y preguntarte quién coño eres los domingos por la mañana. Elige sentarte en el sofá a ver reality shows que embotan la mente y aplastan el espíritu mientras llenas tu boca de asquerosa comida chatarra. Elige pudrirte de viejo en un asilo miserable, siendo una carga para los jóvenes egoístas y hechos polvo que has engendrado para reemplazarte. Elige tu futuro. Elige la vida…
¿pero por qué iba yo a querer hacer algo así? Yo elegí no elegir la vida, elegí otra cosa.
¿Y las razones? No hay razones.
¿Quién necesita razones cuando se tiene una rutina?
Me niego a aceptar las condiciones que me impone la sociedad, la razón...El mundo.
La negación es la primera etapa que atraviesan los pacientes terminales.
Si lo que estoy experimentando es considerado terminal, entonces existen dos cosas que debo pedirles:
Diganle a mi psicólogo que tenia razón, debí seguir la terapia;
Y a mi abogado díganle que estaba equivocado...Debí demandar al maldito psicólogo.


0 Señales de las razas sordomudas:
Publicar un comentario