miércoles, 9 de enero de 2008

Negacion

-¿Como llegue hasta aquí?-

He aquí la pregunta que ha estado aquejando mi conciencia ésta ultima semana.
A veces siento que el universo conspira en mi contra, ¿como si no?
Oh, como luché por no dejarme llevar por esta idea, esta calamidad, fruto de un caso crónico de diarrea mental.
No, no emitan juicio antes de tener un atisbo de lo que conforma mi delirante personalidad.
Verán, la rutina es la parte mas importante del día:

-Despertar. (cosa que no he dejado de hacer los últimos 21 años de mi vida)
-Pensar. aunque mas propiamente dicho, delirar (15 años y contando)
- Sonreír. De pequeño lo hacia para obtener cosas de la gente, ahora...Sigue siendo igual.
-elegir...

Es en este ultimo donde tengo problemas; Desde el el momento mismo de mi llegada al mundo se me ha pedido que elija. Se me ha establecido el peaje del universo: el libre albedrío.

Elige la vida. Elige un empleo. Elige una carrera. Elige una familia. Elige un televisor grande que te cagas. Elige lavadoras, coches, equipos de alta definición y abrelatas eléctricos. Elige buena salud, colesterol bajo y seguro dental. Elige hipoteca a interés fijo. Elige a tus amigos. Elige ropa deportiva y maletas a juego. Elige pagar a plazos un traje de marca en una amplia gama de tejidos. Elige despertar y preguntarte quién coño eres los domingos por la mañana. Elige sentarte en el sofá a ver reality shows que embotan la mente y aplastan el espíritu mientras llenas tu boca de asquerosa comida chatarra. Elige pudrirte de viejo en un asilo miserable, siendo una carga para los jóvenes egoístas y hechos polvo que has engendrado para reemplazarte. Elige tu futuro. Elige la vida…

¿pero por qué iba yo a querer hacer algo así? Yo elegí no elegir la vida, elegí otra cosa.

¿Y las razones? No hay razones.

¿Quién necesita razones cuando se tiene una rutina?

Me niego a aceptar las condiciones que me impone la sociedad, la razón...El mundo.

La negación es la primera etapa que atraviesan los pacientes terminales.

Si lo que estoy experimentando es considerado terminal, entonces existen dos cosas que debo pedirles:

Diganle a mi psicólogo que tenia razón, debí seguir la terapia;

Y a mi abogado díganle que estaba equivocado...Debí demandar al maldito psicólogo.

jueves, 3 de enero de 2008

¿Cuantos pasos podemos dar?

Es difícil empezar
es difícil terminar
es difícil para mi
es difícil todo
y me pregunté
¿cuántos pasos podremos dar?

Con esta canción de zurdok doy comienzo a la sarta de incoherencias a las que he bautizado como "crónicas del frente"

algún tiempo atrás, tuve la indecencia de aspirar a periodista (con un sueldo pésimo y una pequeña columna en un diario de mierda)
Cuando reuní valor suficiente para mostrale mi trabajo al asistente del editor (pues el editor estaba ocupado en su oficina jugueteando, es decir...trabajando con su secretaria) éste dijo dos cosas que dificilmente pueda olvidar:

Lo primero:
-Si tuviera un peso* por cada estupidez filosófica como esta que le traen al sr.--------, ahora tendría...um...mucho dinero (como verán, este sujeto no hacia gala de un intelecto superior...)

Lo segundo:
-En ninguna parte vas a poder escribir lo que tu quieras sin importar lo que las personas piensen. Si de verdad quieres publicar esta cosa**, escribe un libro o busca otro periodico.


aquí me tienen, escribiendo lo que quiero en un blog de Internet, no se si tendré muchas visitas o si acaso escribiré otras entradas. La verdad, me da igual, escribo por el simple gusto de hacerlo. ¿Cual sera el tema? Lo que salga de mi perturbada mente ¿Cada cuanto tiempo escribire? no lo sé, como dijo Stephen King: voy una palabra a la vez

Solo como comentario final, la columna que entregue ese dia era titulada "cronicas del frente" y comenzaba con la canción de zurdok.




*Peso es la moneda mexicana con un valor equivalente a 10 centavos norteamericanos

** cuando llamó "cosa" a mi trabajo, estuve a punto de dejar salir mi instinto animal, lanzarme a su cuello y destazarlo mientras se hundia en un pozo de agonía, pero ¿que caballero que se respete, ensucia de sangre una alfombra tan fina como la de aquella oficina?